Verdades Olvidadas

Un Apostolado especializado: difusión de las “virtudes olvidadas”

Plinio Correa de Oliveira, promotor de las "Verdades Olvidadas"

Plinio Correa de Oliveira, promotor de las "Verdades Olvidadas"

Es necesario que se tengan en vista las máximas que el demonio, el mundo y la carne tratan en todo momento de relegara segundo plano.

Plinio Correa de Oliveira

Me decía un amigo: “Entre otras secciones de Catolicismo, -Ambientes, Costumbres y Civilizaciones-, por ejemplo, me desagrada principalmente la que se intitula Verdades Olvidadas”. ¿Serán verdades?. Es esta la primera pregunta. El diario transcribe textos aislados. Con un texto aislado, todo se puede demostrar. Sería preciso leer todo el texto para, para ver cual es el auténtico pensamiento del Santo citado. Y, para esa obra de erudición, casi nadie tiene tiempo. Se queda pues, con una idea muy imprecisa sobre el valor documental de los textos publicados. Le dije que si realmente el sentido exacto y completo de los autores transcritos es el que el diario pone en evidencia, forzoso es confesar que no se consigue reprimir un sentimiento de desagrado a esos autores. Y un católico, habituado a tomar a los Santos por modelo, y a sentir una entera consonancia con el modo que ellos pensaban y actuaban, comienza a sentir desagrado… ¿Será esto un apostolado auténtico? ¿O será trabajar contra la salvación de las almas?. Pues, en último análisis, todo cuanto las aparta no puede ser tenido como apostolado. ¿O en la confusión del lenguaje en los días de hoy, apostolado pasó a significar el trabajo destinado a apartar a las almas de la iglesia?

Creo probable que más de un lector piense como este amigo. Por esto publico la respuesta que le di.

Nadie puede cerrar los ojos a la gran realidad que la formación religiosa de la gran mayoría de la gente es tremendamente liberal.

Delante de nuestros enemigos preferimos no luchar. La actitud de los brazos cruzados es justificada por una serie de nociones de falsa moral. Se entiende que perdonar pecados es dejar en impunidad, los que por mal ejemplo o por la enseñanza de falsas doctrinas corrompen las almas. Se cree que fustigar el vicio triunfante, la impiedad insolente, es falta de caridad. Se cree que la severidad es siempre un mal, la lucha es siempre un pecado, la franqueza es siempre una grosería, la intransigencia es siempre una brutalidad. En este ambiente, ¿quien se puede sorprender viendo que familias católicas dejen que sus hijos frecuenten los peores cines, las lecturas más peligrosas, las compañías más reprobables? ¿Quién se puede sorprender viendo que una tolerancia criminal beneficia, en la vida social, los matrimonios constituidos al margen de la ley de Dios? ¿Quién se sorprende, viendo que no combatimos el comunismo con la energía debida?

En último análisis, de todo lo que nos falta, nada es tan urgentemente necesario, como una combatividad temperante. Con ella nos salvaríamos. Perecemos a la mengua de ella.

La enseñanza de los Santos

Se comprende pues, que este diario busque destrozar estos preconceptos de un falso pacifismo. Y ningún medio sería más adecuado para esto, de lo que la publicación de trechos atribuidos a Santos, es a las personas que la iglesia canonizó con autoridad infalible, y que no serían Santos si hubiesen de cualquier forma –en cuanto personas en el ápice de la vida espiritual- violado la caridad. De aquí la sección “Virtudes Olvidadas”.

Si un católico –entendemos por tal una persona que cree en la infalibilidad de la Iglesia- ve un pensamiento de un Santo, aprobado por la Iglesia, y nota que está desacuerdo con este pensamiento, debe evidentemente modificar su propio modo de ver. De católicos de élite, no se puede esperar otra cosa.

Tiene toda la razón mi amigo, diciendo que debemos confiar en los Santos e imitarlos. Pero confiar en ellos y seguirlos aún cuando no los comprendamos bien, tomarlos por modelo, y verlos como ellos son e imitarlos, y no imaginarlos como ellos no son, y admirarlos por lo que no fueron. En esto nuestro amigo parece dejarse llevar por un espíritu de independencia en relación al cual debe tomar precauciones y será este un insigne beneficio que le habrá prestado la sección “Virtudes Olvidadas”.

Test de Ortodoxia

¿Qué es pues esta sección? Un verdadero test de catolicidad. ¿ Pensamos habitualmente de acuerdo con aquella doctrina? Entonces estamos bien. ¿Pensamos de otro modo? Entonces precisamos rectificar nuestra formación. ¿En una época de confusión no es bien verdad que una sección como esta puede prestar grandes servicios?.

INDICE

  1. Quien no se encoleriza cuando lo exige la razón, peca. San Juan Crisóstomo. Santo Tomás de Aquino.
  2. La Inquisición es conforme a la doctrina católica
  3. El pacifismo filantrópico no es virtud

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