Extraído del “Arsenal Católico”
Extractos de la Carta Apostólica de SS. León XIII “Testem Benevolentiae” al Emmo. Card. James Gibbons, Arzobispo de Baltimore
Nota del editor: En esta Carta Apostólica, SS León XIII, describe la sicología deformada del católico de fines del siglo IX. Esta sicología, impregnada de liberalismo y contaminada por las prédicas de un clero en decadencia, acepta el error de que la Iglesia debe matizar las verdades o directamente ocultarlas, “adecuar sus enseñanzas” al espíritu de la época (es decir, adaptarse al mundo), so pretexto de atraer y convertir almas separadas de la Iglesia. Este sofisma es desenmascarado por el Papa Leon XIII, ya que el peligro adicional a este pecado contra el Espíritu Santo, es que en el camino, quien profesa esos malignos principios, termina separándose él de la Santa Madre Iglesia. Si esto le suena familiar, es simplemente porque hoy casi todos los “católicos” aceptan estas máximas perversas. Juan P. II es uno de los más tristemente célebres exponentes de esta idea horrorosa.-
A raíz de la polémica generada por las “novedosas” ideas americanistas del P. Isaac Thomas Hecker

SS. Leon XIII
(…) Nos, por consiguiente, a causa de nuestro oficio apostólico, teniendo que guardar la integridad de la fe y la seguridad de los fieles, estamos deseosos de escribiros con mayor extensión sobre todo este asunto.
El fundamento sobre el que se fundan estas nuevas ideas es que, con el fin de atraer más fácilmente a aquellos que disienten de ella, la Iglesia debe adecuar sus enseñanzas más conforme con el espíritu de la época, aflojar algo de su antigua severidad y hacer algunas concesiones a opiniones nuevas.
Muchos piensan que estas concesiones deben ser hechas no sólo en asuntos de disciplina, sino también en las doctrinas pertenecientes al “depósito de la fe”. Ellos sostienen que sería oportuno, para ganar a aquellos que disienten de nosotros, omitir ciertos puntos del magisterio de la Iglesia que son de menor importancia, y de esta manera moderarlos para que no porten el mismo sentido que la Iglesia constantemente les ha dado. No se necesitan muchas palabras, querido hijo, para probar la falsedad de estas ideas si se trae a la mente la naturaleza y el origen de la doctrina que la Iglesia propone. El Concilio Vaticano dice al respecto: «La doctrina de la fe que Dios ha revelado no ha sido propuesta, como una invención filosófica, para ser perfeccionada por el ingenio humano, sino que ha s Leer el resto de esta entrada »