Alguien preguntó, recientemente, el por qué de nuestro interés en esta obra que acaba de ser completamente traducida y que ya puede descargarse en este link
Nos decía que en su opinión, este dogma, “fuera de la iglesia no hay salvación” no tenía aparentemente ninguna importancia mayor, considerando que la falsa iglesia que nació del Vaticano II, niega casi la totalidad (o probablemente la totalidad) de los dogmas de fe. Si bien es cierto que la negación del dogma católico (la herejía propiamente) es una característica central de la nueva y falsa iglesia, debe considerarse que este dogma en particular, es la doctrina central del Concilio Vaticano II. De este error, se pueden sacar muchísimas conclusiones erradas, las cuales dominan libremente el escenario actual. Por ejemplo, si existe salvación fuera de la Iglesia: ¿qué importancia tiene un error doctrinario? ¿qué horror a la herejía tendrá un hombre que acepta esa premisa de la salvación universal? ¿en qué agrede el ecumenismo mal entendido – el supermercado de religiones – al verdadero católico? Al contradecir todo el magisterio anterior, esta premisa permite concluir que existe contradicción en el magisterio y que por ende, la enseñanza de los Papas no sería infalible. Frente a la lucha por la conquista de almas entre la iglesia y el demonio, ¿qué posición tomar, si ahora la salvación es universal o libre? ¿qué sentido tiene una iglesia militante si las almas de los herejes o paganos se pueden salvar por el deseo implícito del bautizo?
Como se ve, las consecuencias de esta herejía, son desastrosas y explican en gran medida, la causa de otras herejías y aberraciones posteriores, como podemos observar hoy.



