
Santa Brígida llevó vida religiosa de mutuo acuerdo con su marido
Santa Brígida era hija de un importante gobernador de una provincia sueca, en el siglo XIV. Desde pequeña mostró un gran intelecto y virtud. Se casó a los 14 años y tuvo 8 hijos, uno de los cuales se venera como Santa Catalina de Suecia. Desde la mediana edad tuvo revelaciones y sueños, en los cuales Nuestro Señor Jesucristo le mostró la situación de la Iglesia y la Cristiandad.
Como la principal dama de compañía de la reina, Blanca de Namur, señora del rey Magno II, tuvo una especial preocupación por hacer apostolado con ambos gobernantes, llamándolos continuamente a la vida piadosa. Ella comprendía el rol del poder temporal en la salvación de las almas.
Luego de que su marido se recuperara de una grave enfermedad, ambos cónyuges acuerdan, en agradecimiento, llevar vida religiosa y consagrarse a Dios.
A continuación presentamos algunos extractos de las profecías de Santa Brígida.
Santa Brígida de Suecia
(1303-1373)
Nuestro Señor advierte sobre el estado de la Iglesia:
“Delante de todo el ejército celestial el Padre Eterno dice: ‘Me quejo delante de vosotros de que desposé a Mi Hija con un hombre que la trata muy mal, y le sujeta los pies en un cepo, hasta que se le secan y quedan extenuados’. Respondió el Hijo: ‘Esa es, Padre Mío, la que Yo redimí con Mi Sangre, y recibí por Esposa, pero que ahora tratan de arrebatármela violentamente’. Enseguida, dijo la Santísima Virgen: ‘Vos Padre Eterno, Sois Mi Dios y Mi Señor, y traje en mis entrañas a Vuestro Bendito Hijo, que es verdadero Hijo Vuestro y verdadero Hijo mío. Mientras viví en el mundo hice vuestra voluntad, hacedme merced de apiadaros de Vuestra Hija’. Después decían los ángeles: ‘Vos Sois nuestro Dios y Señor, y en Vos tenemos todo nuestro bien, y no necesitamos otro que a Vos. Cuando nació Vuestra Hija la Iglesia, todos nos alegramos, y ahora con razón podíamos entristecernos porque la vemos en manos de quien tan vil y afrentosamente la trata, compadeceos de Ella por vuestra gran misericordia, pues es mucha su miseria, y no hay quien la consuele, ni la libre, sino Vos, Señor Dios Omnipotente…’” ( Celestiales revelaciones…, págs. 61-62). Leer el resto de esta entrada »
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