Perder la fe en nombre de la fe

Hace un par de semanas, uno de nuestros lectores nos preguntaba por la doctrina de la Iglesia sobre los métodos de anti-concepción. Citamos, en el correo de respuesta, la encíclica Castii Connubii de SS. Pio XI, sobre el matrimonio cristiano. En ese documento pontificio, se explican los fundamentos del sacramento del matrimonio, contexto en el cual el santo padre explica los fines primarios y secundarios del matrimonio, así como otros aspectos relevantes del sacramento.

El manual de anti-concepción “natural”

Nuestra lectora, quien asistía regularmente a los círculos de “formación” del Opus Dei, contra-argumentaba diciendo que no solamente había aprendido el método de anticoncepción “natural” (la contracepción de suyo va contra la “naturaleza” del acto matrimonial) llamado el método Billings, sino que en ese movimiento modernista había recibido un manual en el cual puede seguir paso a paso este método, documento recibido en la Universidad de los Andes. Vea foto adjunta.

El Opus Dei promueve la doctrina anti-cristiana del método "Billings"

Manual promovido en la Universidad de Los Andes, dirigida por el Opus Dei

Contenido del manual

Contenido del manual

La introducción y los sofismas para justificar el error

Los monitores le enseñaban este método indicando que había sido aprobado por el magisterio de la Iglesia. Más aún se reafirmaba en ella esta convicción toda vez que el anti-papa Benedicto XVI en su libro herético “Luz del mundo, entrevista con Peter Seewald” afirma que la anticoncepción llamada “natural” (¡!) es una forma de vida:

“Pregunta – Pero, ¿en realidad la Iglesia rechaza cualquier tipo de regulación de la concepción ? Respuesta – No . Después de todo, todo el mundo sabe que la Iglesia afirma la regulación natural de la concepción, que no sólo es un método, sino también una forma de vida”, Benedicto XVI, Luz del Mundo, 2010, p. 147.

La doctrina católica es diametralmente opuesta a la herejía promovida por el anti-papa Benedicto XVI y del Opus Dei

Esta lectora nos pidió que explicáramos por qué la posición católica es diametralmente opuesta a lo que ese movimiento religioso herético le enseña. Y la respuesta es muy simple: el magisterio de la Iglesia define la práctica de ese método “natural” como un vicio contra el fin primario del matrimonio, el llamado “onanismo conyugal”. Onán, en el Antiguo Testamento, hacía una práctica similar al método Billings ya que no quería que su mujer quedase embarazada. La respuesta de Dios fue inmediata: lo mató. Con esto la Iglesia demuestra – al contrario de lo que sostienen los seudo católicos que promueven una fe cuyos dogmas son exclusivamente los gustos individuales – que Dios aborrece el onanismo conyugal, vicio que impide el fin primario del matrimonio: la procreación, “Creced y multiplicaos y llenad la tierra”, Gen 1, 28.

Los argumentos contra la fe

Luego de consultar a los monitores del “círculo” de formación del Opus Dei por este punto doctrinario, nos comentó que la aprobación de la Iglesia al método “natural” se explicaría porque la mayoría de las familias no podrían sostener una prole numerosa. Y la Iglesia, entendiendo el problema económico del hombre moderno, aceptaba en consecuencia esta práctica. Si por un segundo le diésemos la razón a esos supuestos “católicos” nos veríamos, por lógica, forzados a aceptar alguna de estas dos absurdas consecuencias:

Primero, cuando Dios dice en el Génesis al hombre, “Creced y multiplicaos” sencillamente se habría equivocado, se requeriría algo más preciso como “multiplicaos sólo si dispones del dinero para hacerlo”. ¿No es acaso una ofensa a Dios pensar así?

Segundo, Dios le pediría al hombre algo que este no podría dar. Le pediría tener una descendencia numerosa a la cual él no podría dar sustento: el resultado sería que la prole moriría en la escasez y miseria total. Incluso los paganos reconocen, por un principio conforme al orden natural, que se falta a la justicia con quien se le exige algo que no puede dar. En otras palabras, si exigiéramos a un infante de 5 años que rindiera un examen de graduación en una facultad de economía, aún a las conciencias más deformadas por la pastoral moderna, les resultaría fácil reconocer que esa exigencia “no sería justa”

El Papa Pio XI en su encíclica Castii Connubii, por definición del Concilio Vaticano I, hace uso de la infalibilidad pontificia. Es dogma de fe que el Santo Padre es infalible cuando hace uso del oficio de doctor y pastor de la Iglesia y enseña a la Iglesia universal materias de fe o moral. Todos estos requisitos se cumplen en Castii Connubii, lo que coloca a los falsos católicos del Opus Dei frente a la disyuntiva de obedecer o rechazar lo que infaliblemente enseña la Iglesia. ¿Qué hacer? ¿Obedecer con filial obediencia o revelarse con el orgullo de la serpiente? Es lamentable constatar la irrefutable realidad: este grupo seudo-católico sigue adelante enseñando el error a sabiendas y así, va haciendo que los fieles pierdan la fe, en nombre de la fe: una de las peores atrocidades de la historia de la civilización cristiana.

Descargue aquí la Enciclica Casti Connubii PP Pio XI

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6 Respuestas a Perder la fe en nombre de la fe

  1. BLOG CATOLICIDAD dice:

    Es evidente que el autor del escrito anterior no ha comprendido la doctrina de la Iglesia (lo que enseñaron, entre otros, papas como Pío XI y Pío XII). La misma encíclica que se cita no favorece las tesis del post anterior, ni ningún otro documento del magisterio preconciliar

    Este post contiene una doctrina contraria a lo que enseña la Iglesia de dos mil años. Seguramente se trata de un error de percepción sobre lo que en realidad ha enseñado siempre la Iglesia.

    (…)

    Un fuerte abrazo en Cristo.

  2. Papa Pío XII: “El (el Papa Pío XI) califica el uso de los preservativos como una violación de la ley natural; un acto, al que la naturaleza ha dado el poder de suscitar una vida nueva, es privado de él por la voluntad humana… Por lo contrario, el uso de la esterilidad, según el método Ogino-Knaus, no viola el orden natural, como la práctica descrita más arriba, puesto que las relaciones conyugales responden a la voluntad del creador.Cuando este método es utilizado por motivos seriamente proporcionados (y las indicaciones de tipo eugenésico pueden tener un carácter grave) se justifica moralmente” (Discurso al 7o congreso internacional de hematología).

    • Jorge dice:

      DESENMASCARANDO LA HEREJIA DEL MAL LLAMADO “CATOLICIDAD” .
      ¿En qué consiste el veneno modernista de “Catolicidad”?
      Muy simple.
      1. Asigna infalibilidad a una alocución pública de Pio XII. No existe una doctrina de la Iglesia sobre la indefectibilidad de las alocuciones(discursos del Papa), esa es una “novedad” inventada o aplicada en este caso, por el comentarista del artículo.
      2. Niega la infalibilidad de la encíclica Casti Connubii de Pio XI, definida en el Concilio Vaticano I, ya que el papa hace uso del cargo de doctor y pastor de la Iglesia sobre temas de fe y moral, definidos en esta encíclica.
      3. Niega el principio de contradicción, explicado por Sócrates y también por Santo Tomás de Aquino. Esto es: que una cosa no puede ser y no ser a la vez bajo el mismo respecto. ¿Qué quiere decir esto? Que la enseñanza de la verdad no puede tener contradicciones. De otra manera, tendríamos que afirmarque es de día y es de noche en un mismo lugar y en el mismo momento. O que una árbol es árbol y es un caballo a la vez. Insensateces como esas derivan de la ausencia del principio de contradicción.

      Así, “Catolicidad”, ve coherencia en la evidente contradicción entre la encíclica infalible de Pio XI y el discurso – falible, según la doctrina de la Iglesia- de Pio XII. Ve en la religión que originó el Concilio Vaticano II, una continuación armoniosa con la Iglesia Católica y su Magisterio, diametralmente opuesto a las enseñanzas heréticas de los anti-papas conciliares y post conciliares.
      En la contradicción, ve armonía. El principio de contradicción es “la piedra angular del pensamiento”, sin la cual nada lógico puede construirse. La evidencia, está plasmada en los incoherentes comentarios del mal llamado “Catolicidad”.

  3. Como explica Pío XI en Cast Conubii:

    “Ningún motivo, sin embargo, aun cuando sea gravísimo, puede hacer que lo que va INTRÍNSECAMENTE contra la naturaleza sea honesto y conforme a la misma naturaleza; y estando destinado el acto conyugal, por su misma naturaleza, a la generación de los hijos, los que en el ejercicio del mismo LO DESTITUYEN adrede de su naturaleza y virtud, obran contra la naturaleza y cometen una acción torpe e intrínsecamente deshonesta”.

    También señala:

    “Hay, pues, tanto en el mismo matrimonio como en el uso del derecho matrimonial, fines secundarios -verbigracia, el auxilio mutuo, el fomento del amor recíproco y la sedación de la concupiscencia-, cuya consecución en manera alguna está vedada a los esposos, siempre que quede a salvo la naturaleza intrínseca del acto y, por ende, su subordinación al fin primario”.

    ¿Va contra la naturaleza del acto conyugal tener relaciones en los días infértiles de la esposa?

    Responde Pío XI en esta misma encíclica:

    “Ni se puede decir que obren contra el orden de la naturaleza los esposos que hacen uso de su derecho siguiendo la recta razón natural, aunque por ciertas causas naturales, YA DE TIEMPO, ya de otros defectos, no se siga de ello el nacimiento de un nuevo viviente”.

    Pío XI, luego, no condena el uso del matrimonio en días infértiles. Tampoco condena EXPLICITAMENTE (ni implícitamente, como imaginan nuestros detractores) el uso temporal de los días infértiles cuando existe una razón grave.

    Denos nuestros detractores una cita EXPLICITA de lo que ellos suponen, deducen, infieren y en realidad inventan. No existe -en todo el magisterio de la Iglesia- esa condenación explícita que nuestros adversarios inventan. Ni siquiera de teólogos o autores católicos reconocidos por su ciencia y ortodoxia. Los RETAMOS a presentarlas. Pero que sean realmente EXPLÍCITAS y no textos de donde ellos hagan falsas inferencias. No podrán presentar ni a papas, ni a doctores de la Iglesia, ni a teólogos reconocidos.

    Es fácil citar textos de la Iglesia donde se habla del deber de fecundidad y del deber de cumplir con el fin primario del matrimonio, e inferir erróneamente de ahí lo que ellos imaginan. Pero nunca podrán presentar un texto EXPLICITO donde la Iglesia condena el uso de métodos naturales cuando exista una razón grave.

    -Lo que sí es pecado mortal para los cónyuges es emplear medios ARTIFICIALES (más si pudieran ser microabortivos, pero aún cuando no lo sean) para evitar o espaciar los embarazos. Basta que sean artificiales (condón, píldoras, Diu, etc) para que haya pecado mortal. No hay que olvidar que el Diu y la mayoría de las píldoras tienen un doble efecto y uno de ellos es microabortivo.

    -También es pecado emplear los medios naturales (Billings, temperatura, ritmo) para espaciar los hijos cuando no exista una razón seria que lo justifique moralmente, pues existe un deber de fecundidad en el matrimonio. El pecado, en estos casos, no será contra la naturaleza pero sí contra ese deber de fecundidad del matrimonio, pues el fin primario de éste es la procreación y educación de los hijos y la gravedad de la falta dependerá del tiempo en que se emplee este método natural sin razón grave, mismo que habría que acusar en el confesionario.

  4. A Cruzado (el inventor de esta nueva doctrina, que hasta ahora NADIE había sostenido):

    1) Dice que “desenmascara” nuestra supuesta “herejía”, cuando en realidad -y evitando decirlo por táctica- se la atribuye a Su Santidad Pío XII, pues es este Pontífice al que hemos citado explicando la doctrina católica sobre este tema. La doctrina no es nuestra sino de la Iglesia, enseñada por este gran Papa. Luego, la supuesta “herejía” se la atribuye Cruzado, en realidad, al Romano Pontífice, aunque pretende ocultarlo por extrañas razones.

    2) Nos atribuye falsamente suponer que siempre y todas las alocuciones de un Papa son infalibles. No hemos dicho eso. Pero el magisterio ordinario (que incluye las alocuciones) debe ser obedecido y creído por todos los fieles.

    No solo debemos someternos a las enseñanzas de la Iglesia cuando se expresan por el magisterio extraordinario: “A esta potestad de jurisdicción del Romano Pontífice están obligados por el deber de subordinación jerárquica y de verdadera obediencia los pastores y fieles de cualquier rito y dignidad, ora cada uno separadamente, ora todos juntamente, no sólo a las materias que atañen a la FE y las COSTUMBRES (moral), sino también en lo que pertenece a la disciplina y régimen de la Iglesia….Tal es la doctrina de la verdad católica, de la que nadie puede desviarse sin menoscabo de su fe y salvación”. (Concilio dogmático Vaticano I. Denz 1827).

    3) Es falso y mentiroso el atribuirnos que negamos la autoridad de Pío XI en Casti Conubii. Por el contrario, nos fundamentamos en esta extraordinaria encíclica sin hacer inferencias falsas como las que realizan nuestros contradictores.

    4) Para demostrar un posible y muy eventual error en una doctrina de un Papa (cuando no hablara éste infaliblemente sino como doctor privado), debiera citarse una doctrina enseñada infaliblemente anteriormente, donde EXPLICITAMENTE se dijese lo contrario. El problema de nuestros detractores es que sus tesis son inferencias subjetivas. Volvemos a decirlo: no existe ningún documento del magisterio de la Iglesia que condene EXPLICITAMENTE el uso de los tiempos infecundos -en el matrimonio- cuando exista una razón grave para espaciar los nacimientos. Los retamos a presentarlo. ¡No lo hallarán! Pues no existe la doctrina que ellos inventan.

    5) No negamos ningún principio de contradicción, como falsamente nos atribuye Cruzado (inventor de doctrinas contrarias a lo enseñado por el magisterio pontificio), simplemente ya demostramos que no hay la que ellos imaginan al inferir lo que no es inferible. Hemos citado a ambos papas.

    En ningún momento Pío XI condena explícitamente el uso de los días infecundos, por el contrario (ver cita en respuesta anterior) señala que se puede usar el matrimonio tanto en los días fértiles como en los infértiles. De lo contrario, los esposos estarían obligados a calcular los días fecundos y tener relaciones sólo durante ellos, lo que resulta un absurdo. ¿Esto creerá realmente Cruzado? Pues imagina, al parecer, que se destituye al acto conyugal de su naturaleza y fin durante los tiempos infértiles.

    continúa abajo…

  5. …viene de arriba

    S.S. Pío XII, uno de los papas más sabios y santos, cuyo magisterio es tenido por todo creyente como un tesoro y de una seguridad doctrinal suprema, bien conoció la doctrina de S.S Pío XI y de todos sus antecesores. En armonía con la misma enseña esta doctrina:

    “De esta prestación positiva obligatoria pueden eximir, incluso por largo tiempo y hasta por la duración entera del matrimonio, SERIOS MOTIVOS, como los que no raras veces existen en la llamada indicación médica, eugenésica, económica y social. De aquí se sigue que la observancia de los tiempos infecundos puede ser lícita bajo el aspecto moral; y en las condiciones mencionadas es realmente tal”. (Ver texto completo en El Magisterio de la Iglesia, de E. Denzinger 2335 a 2339. Ed. 1963)

    Esta enseñanza es parte del magisterio y como señala el Concilio Vaticano I debemos subordinarnos a ella para no desviarnos de la fe y la salvación. (Y por cierto, a nada viene el comentario sobre el Vaticano II que realiza sin fundamento alguno Cruzado, cuando no hemos hecho alusión alguna al mismo. ¡Pero hay que revolver todo para falsearlo!)

    Esta doctrina es la que Cruzado llama herética, acusando a este gran Papa de hereje al sostenerla. ¡Provecho para el día de su juicio ante Dios!

    Nosotros seguimos las enseñanzas del Papa y no las inferencias de lo que no entiende y confunde Cruzado. CATOLICIDAD solo adhiere al Magisterio de la Iglesia. Si a Su Santidad Pío XII -al que dice reconocer- no obedece ni cree en su doctrina y la acusa (dizque por ser una alocución) de HERÉTICA, ¡¡no hay más que decir!!. ¿Qué puede hacersele ver a quien tal tesis sostiene?

    CATOLICIDAD sigue lo que el Papa enseña y no lo que mal interpreta y no entiende un laico poco preparado. Cualquier lector con un poco de criterio sabrá a quien preferir.

    Sólo le pedimos un aspecto: sea honesto y si dice que lo enseñado es una supuesta “herejía modernista”, atribúyala a quien la dijo (S.S. Pío XII) y no a nosotros que sólo creemos con las enseñanzas de la Iglesia y que solo repetimos su doctrina.

    Creíamos que al señalarle un EVIDENTE error -que cualquiera puede cometer- lo advertiría rectificando, pero por lo visto es inútil. La reconversión fraterna no puede prolongarse indefinidamente ante la cerrazón y la contumacia en el error. Viendo su tipo de respuesta, concluimos que fue hacerle un bien al ingrato.

    Un abrazo en Cristo y que Dios lo bendiga.

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